MATERNIDAD Y DANZA


MATERNIDAD Y DANZA

La experiencia mas bonita de mi vida, ser mamá. Conocer a tu bebé después de nueve largos meses de imaginar como va a ser, el momento justo en el que por primera vez le cojes y le pones en tu pecho. Te invade su olor dulce y su calor, tocas su fina y suave piel y crees que no hay mayor alegría en el mundo. Sabes que no vas a poder amar a nadie mas que a esta pequeña cosita, lloras de emoción y ya no existe nada más, tu bebé y tú.

 

Antes de quedarme embarazada dedicaba mi vida a la danza, a aprender, enseñar, bailar y disfrutar de este maravilloso mundo, de expresar sentimientos y vivir el arte con el movimiento.

Crear con mi cuerpo historias y enseñarle al mundo todo aquello que vive en mi interior.

Hace un año que decidimos ser padres y en dos meses conseguí quedarme embarazada.

Y aquí empezó un viaje, que no siempre fue bueno.

Tenía pensado seguir con mis clases hasta que a las pocas semanas, empezaron los sintomas del embarazo, nauseas, vomitos, cansancio y un montón de dudas.

Yo quería seguir con mi ritmo, ¡solo estaba embaraza!! y las clases cada vez se hacían mas largas y pesadas, me costaba respirar y era incapaz de coordinar palabras y movimiento. Y aquí empezaron los problemas.

Por una parte, tuve que ir dejando clases para que mi cuerpo no se resintiera. Necesitaba energia. Hubieron alumnas que entendieron la situación, otras no... y en cuanto a profesores, también. Todos entienden que estés embarazada, pero algunos prefieren tenerte lejos, ya sea porque prefieras adaptar según que movimientos ( para no lastimarte a tí ni al bebé) o porque simplemente no puedes estar a ese 100% que has estado hasta ese momento.

Y después se une un sentimiento de frustración por no poder seguir con ese ritmo de vida y esa vitalidad y te sientes mal porque debería ser el gran momento de tu vida y deberías estar disfrutándolo en vez de lamentarte por sentirte mal, física y animicamente.

Es una época de confusión de muchas emociones contradictorias.

Pero te queda algo, la danza.

 

A tu modo, como puedes, sigues bailando. Empiezas a perder técnica, ya que tu cuerpo cambia y ya no estás tan agil. Pero cierras los ojos y aunque solo sea con un “infinito” vives ese movimiento, pones tus manos en tu vientre y eres consciente de que ya no solo te balanceas sino que os estáis balanceando y decides olvidar todo aquello malo y simplemente, bailas, a destiempo, sin coreografía solo tú, tu bebé y la danza.

En mi caso, si que he bailado hasta el final del embarazo. Una danza preciosa, danza polinesia, que era eso lo que mi pequeñina le apetecia, era nuestro momento. Mi barriguita y yo nos hemos pasado el verano danzando “aparimas” dulces y bellas hasta que llegó el gran momento del parto.

Y después, qué?

Pues queda recuperarse, retomar tus lecciones y tus rutinas. Pero esta vez compartes tu tiempo con una pequeña vida que te necesita a todas horas. Y a todas horas es agotador. No eres capaz de distinguir el dia de la noche mas que por el sol y la luna. Pasan los dias y no ves el momento de volver a empezar. Pierdes flexibilidad, fuerza, estás flacida (o por lo menos ese es mi caso) y crees que no vas a poder retomar la danza allí donde la dejastes.

¿Podré volver a bailar? Se exige tanto de una bailarina...

Flexible, bonita, agil, expresiva, innovadora, con duende (hada, ninfa y todo lo que haga falta...)

todo este tiempo que le has dedicado a tu embarazo y post parto, es tiempo que debes recuperar.

Antes debes esperar a que tu cuerpo se cure... porque un parto, hay que curarlo y no solo a nivel físico.

Te pones una fecha límite para volver a estar como antes y que nadie se olvide de ti.

Pero

Y cómo voy a ir a bailar con mi bebé a cuestas?? dónde lo dejo... porque si vas a una Hafla a bailar... mierntras bailas, quien le cuida??

todas estas preguntas y un millón mas se olvidan con un simple gesto. Mirar a tu bebé.

Creo que es muy dificil unir maternidad y danza (o cualquier otro trabajo). Es algo precioso pero complicado. Solo en una tribu podríamos vivir en harmonia y compaginar todos estos aspectos de nuestra vida, que en ésta sociedad occidental parece que solo puedes hacer o bien antes de tener hijos o cuando estos ya son lo suficientemente mayores como para estar “solos”.

Pero no pretendo desmotivar a nadie, si es cierto que a mi me parece dificil. Pero jamás cambiaria nada de mi nueva vida, no es necesario renunciar a nada y no veo el día de poder enseñar a bailar a mi pequeña.

Ser madre es increíble y ser bailarina, también. Y no dejaría ninguna de las dos así que solo me queda bailar.

 

Bailar, por y para mi, para mi bebé, Nora, mi gran amor.

 

"Tania Olivé"

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